Gran Hotel Provincial

Es aquí, junto al mar, donde levanta sus líneas majestuosas el Gran Hotel Provincial. Ubicado en un punto neurálgico de Mar del Plata, entre el Boulevard Marítimo y la costa atlántica, este edificio integra un conjunto urbanístico de macizos gemelos junto al Edificio Casino, cuyos valores arquitectónicos son metáfora y símbolo de la ciudad y el país.

Gran Hotel Provincial, década del 60'

 

La construcción de una nueva rambla, dispuesta por la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires en el año 1938, la cual demandó 10 años, resulta el punto de origen histórico del edificio. El proyecto del Arq. Alejandro Bustillo, de composición y lenguaje clasicista y formas rotundas y regulares, provoca un poderoso impacto urbano protagonista de todas las postales de la ciudad, siendo inaugurado en 1946.

El Gran Hotel Provincial no solo es un elemento cierto del patrimonio cultural, sino también un establecimiento de características internacionales. Las diversas dependencias se encuentran distribuidas en alrededor de 77.500m2 desde el estacionamiento subterráneo hasta los 37 metros de altura, incluyendo lote de playa, sector de rambla y salones de convenciones.

La restauracion

Tras 10 años de abandono la obra del reconocido Arquitecto Alejandro Bustillo fue restaurada un 28 de diciembre de 1998. En pleno inicio de la esperada temporada estival, el Hotel Provincial de Mar del Plata sobre el Bvd. Marítimo fue desalojado y cerrado por la Justicia. Desde entonces, solo se ha reabierto algunas veces, pero solo para exhibiciones, utilizando los salones del primer piso. Así, el balneario con más historia de Buenos Aires veía su Hotel Provincial sumido en un sueño profundo. Hasta que el pasado 18 de julio de 2008 el Gobierno provincial otorgo la concesión, y comenzaron las obras, para así reabrirlo en el marco de la Copa Davis hacia finales de dicho año. De esta manera y respetando el planteo original de Bustillo el legendario Hotel Provincial reabre sus puertas.

Los murales

En 1948, por ofrecimiento de su padre, César Bustillo comienza la ejecución de los murales en el atrio del Gran Hotel Provincial, inaugurándose en 1950 a sus 38 años de edad. En ese entonces, tanto en la ciudad como en la costa atlántica eran relevantes los constantes vientos que casi todo el año aminoraban la vida de sus habitantes, en los cuales se inspiró el artista para representar el conjunto alegórico de personajes míticos recreando las estaciones del año.